Carmín

2013
Galería 0, Colonia, Alemania
Serie Dibjuar el límite

Oculto parte de mi rostro detrás de un género negro, extendido de lado a lado entre dos muros contrarios de la galería, justo al lado del gran ventanal que da a la calle. Los transeúntes se detienen...

Estoy sentada en una silla negra, frente a mí una mesa negra contiene los labiales y el papel.
Dibujo utilizando mi boca pintada con lápiz labial color carmín, refriego 1.000 papeles blancos DINA4
sobre mis labios, de forma enérgica, sin pausa durante horas.

Uso un lápiz labial rojo, asumiendo todas las asociaciones que pueden surgir de su sola visión: erotismo, belleza, vida, lo exótico, muerte, juego, prostitución, circo, locura, fiesta, violencia, etc.

La belleza del primer momento va cediendo y mi cara se va manchando de rojo, hasta tomar un cariz
bufonesco, irónico.

Después de la primera media hora aparece el dolor del roce y la punzante incertidumbre: no sé si voy a soportarlo...*En la trata de personas el 80% son mujeres y niñas, eso hiere mi mente y me insta a seguir mas allá de lo imaginable...

En este ejercicio de pintar una y otra vez los labios y restregarlos incesantemente, voy creando formas
inconscientes sobre los papeles, son huellas orgánicas que marcan un ritmo, un acontecer en medio del invierno, que me cala los huesos. Los espectadores callan.
Voy marcando el tiempo, hasta que mi boca no resista más, hasta que los papeles se acaben. Los dibujos caen al suelo y van formando una trama de gestos, en medio de la noche que ya se avecina. La energía decae, sed, hambre, agotamiento.

Segundo a segundo, horas tras horas, sigo imprimiendo con mis labios este lenguaje mudo, feroz.

Es la voz de las que no pueden hablar...

Fotodocumentación: Debbie Runkel
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